El Vocal Jazz constituye por si solo una amplia panorámica dentro del extenso universo del Jazz. No obstante, son los instrumentistas, quienes han hecho crecer y evolucionar el Jazz en los momentos decisivos, y cualquier análisis sobre las grandes voces del Jazz, no deben obviar esa realidad. Es muy difícil encontrar cantantes de Jazz cuya esencia pertenezcan por completo al Jazz: Louis Armstrong, Billie Holiday, Ella Fitzgerald, o Jimmie Rushing, son algunos ejemplos. La gran mayoría son solo cantantes populares que musicalmente hablando, cantan Jazz.

En los orígenes del canto jazzistico, está como casi en todo, el Blues. Es el Blues folklórico y rural, cantado en los campos de algodón y en las plantaciones rurales por los esclavos procedentes del continente africano, en las prisiones y en los caminos, el que se usa para expresar el dolor, el abandono, la adversidad, la desesperación o cualquier otro sentimiento personal y social. A la esclavitud, sucedió la segregación racial, y con ella, la intensa corriente migratoria llevó a la población negra a los ghettos de las grandes ciudades a finales del siglo XIX. El Blues viajó con ellos y se hizo urbano. Ese canto se difundió no solo entre tabernas y lupanares, sino que el mundo del vodevil, el cabaret y el teatro se hicieron eco de ese canto llevando el Blues a las comedias musicales negras de Harlem y Broadway. Cuando las cantantes negras de la época: Mamie Smith, Gertrude “Ma” Rainey, Bessie Smith, o Ethel Waters se desprendieron del manto opaco del vodevil, pusieron los pilares que sostienen todo el canto jazzistico que hoy conocemos. Luego llegó Louis Armstrong, ya convertido en un genial cornetista, innovador y eje básico del Jazz moderno. Su aportación a la música vocal fue adaptar su voz -nada privilegiada por otra parte- a los ritmos que ya había conseguido con su instrumento. La voz quebrada y el registro de su corneta, gozaban de una misma maestría rítmica, un dominio creativo de la tensión y la distensión (el Swing), de los acentos, las sincopas y las pausas que es lo que constituye en última instancia la excelencia del cantante de Jazz.

Billie Holiday, Ella Fitzgerald y Sarah Vaughan ocupan en términos de prestigio, la cima del jazz vocal femenino. Billie Holiday adoptó el fraseo de Louis Armstrong y el temperamento expresivo de Bessie Smith para convertirse en una cantante inigualable en los tiempos medios, redistribuyendo sus acentos y pausas dentro de los limites de la canción; Sarah Vaughan, utilizó su potente registro vocal para aproximarse a una canción como lo haría un instrumentista de viento; y Ella Fitzgerald, además de ser la cantante que mas ha calado entre el gran público, consiguió que el “scat” se convirtiera en una herramienta musical completa y autosuficiente…

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